Bonadio y la utopía de la legítima defensa

Fragmentos de la recusación presentación el día martes 2 de agosto contra Bonadio.

Para los que aún no lo saben Bonadio es el juez del fuero que registra la mayor cantidad de resoluciones revocadas por los tribunales de Alzada. Sus excesos determinaron que sea apartado por sus superiores de diversas investigaciones.

Entre ellas, nada más ni nada menos que la causa por encubrimiento del atentado a la AMIA.

Incluimos en la presentación tres expedientes de carácter emblemático por su trascendencia pública, en los cuales Bonadio fue apartado o bien seriamente advertido por los jueces de Alzada.

El primer caso

El primer caso tuvo lugar el 4 de mayo de 1999, cuando con los votos de los Dres. Horacio Vigliani y Eduardo Luraschi y la disidencia de la Dra. Luisa M. Riva Aramayo, en el expediente “Cavallo, Domingo F. s/recusación”, hizo lugar a la recusación. En aquella oportunidad el recusante recordó que Bonadio era uno de los “jueces de la servilleta”, dada su pública y reconocida vinculación con el por entonces Ministro del gobierno de Carlos Menem, Dr. Carlos Corach.

El segundo antecedente

Tuvo lugar el 28 de octubre de 2002. Bonadio citó al periodista Thomas Catan, corresponsal del diario “Financial Times”, a efectos de que proporcionara las fuentes de donde había obtenido la información publicada como primicia sobre supuestos casos de sobornos ocurridos en el Senado de la Nación.
Como el testigo se negó a contestar amparándose en el secreto de las fuentes de información periodística, protegido por el art. 43 de la Constitución Nacional, Bonadio ordenó confeccionar un listado con la totalidad de las llamadas entrantes y salientes de los abonados telefónicos del periodista. Al tomar intervención la Alzada declaró la nulidad de lo actuado por Bonadío, con muy duros términos y lo envió al Consejo de la Magistratura.

El tercer caso

30 de julio de 2009. Bartolomé Mitre y Julio Saguier (propietarios del Diario La Nación), lo recusaron en la causa en la cual los mismos habían sido querellados por el espía Jaime Stiuso. El espía se había sentido ofendido a raíz de notas de ese diario, en las que se publicaban las irregularidades cometidas en la investigación de la causa AMIA, proceso en el cual Bonadio se encontraba además imputado, igual que Stiuso. La decisión de la Cámara tuvo una amplia repercusión mediática como lo documenta, por ejemplo, el artículo publicado por el diario La Nación del 5 de agosto de 2009.

Salta a la vista cómo ha cambiado la opinión de estos medios periodísticos sobre su actuación cuando no son ellos mismos las víctimas de sus arbitrariedades.

A pesar de que en todos estos precedentes de amplísima repercusión mediática fue duramente sancionado por sus Superiores, Bonadio siempre decidió guardar absoluto silencio ante los medios de prensa. Todo lo contrario ocurrió cuando fue apartado de la causa “Hotesur”.

En una violentísima reacción de su parte, se lanzó a los medios de comunicación, en particular ante aquellos medios hegemónicos que siempre orquestaron la campaña de hostigamiento permanente.
No existe ningún otro caso en el cual Bonadio haya brindado tantas entrevistas televisivas, radiales y para los medios de prensa gráficos en orden a una causa en la que intervino como juez como en Hotesur. Ni con el mismo grado de descalificación, personal o política que alcanzó a la figura de los propios camaristas que habían decidido su apartamiento.

La razón del gran show mediático: Hacer creer a la población que era separado de la causa por llevar a cabo una investigación muy grave en mi contra.

Pero la operación no terminó ahí, sino que continuó con una crítica feroz y sistemática en contra de los magistrados de la Cámara que lo apartó, manipulando desde los medios de prensa concentrados –siempre tan “respetuosos” de las garantías individuales- escraches públicos en contra de los jueces.
Pero sin lugar a dudas, el que se lleva las palmas en materia no sólo de arbitrariedad, sino también de prevaricato, es el de dólar futuro, un verdadero leading case.

Una causa judicial utilizada como una pantalla para encubrir a los verdaderos responsables de la operatoria del dólar futuro, esto es, autoridades del partido gobernante, familiares y empresarios allegados a Mauricio Macri, quienes se enriquecieron en proporciones millonarias, primero al devaluar la moneda nacional y luego decidir el precio que ellos mismos iban a cobrar por los contratos que habían adquirido.

Las últimas perlas, entre otras, allanamientos a estudios jurídicos, – prohibidos por la ley – a domicilios de terceros ajenos a la causa. Por si eso no bastara el bloqueo ilegal de las cuentas de pensiones, bienes inembargables por ley y la restricción de mi libertad ambulatoria por la que tuve que viajar a Buenos Aires a notificarme de una resolución que además ya estaba apelada.

En términos claros: ejercer en su juzgado siquiera mínimamente el derecho de defensa resulta una verdadera utopía.

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